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Gennio
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DOGPILE
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La
adolescencia es la etapa de la vida que se inicia a los 12-13 años o eso es
lo que indican la mayoría de los autores. Aunque se producen muchas
diferencias en la edad de comienzo en las distintas áreas geográficas.
CONDUCTAS
DE RIESGO:
Entre las principales causas de mortalidad, enfermedad e invalidez de
conductas de riesgo que comienzan en la juventud podrían incluirse el consumo
de bebidas alcohólicas y otras drogas y la conducta sexual que conduce al
embarazo precoz y enfermedades de transmisión sexual:
-
Embarazo en adolescentes:
Uno de
los problemas más comunes que afecta la mayoría de adolescentes jóvenes es el
embarazo en la adolescencia. Actualmente se le considera un embarazo precoz
porque sucede antes de que la mujer concluya su madurez biológica, sicológica
y su formación educacional. El embarazo irrumpe en la vida de los adolescentes
en momentos en que todavía no alcanzan la madurez física y mental y se suman
que la mayoría son primigestas, con lo que se añade el propio riesgo de ser
un primer embarazo.
Drogas:
Una de
las conductas riesgosas más difundidas en la adolescencia es el consumo de
alcohol y drogas, porque creen que es una marca distintiva de la adultez
(Craig, 1997). La adolescencia se constituye actualmente en un factor de
riesgo para el consumo de drogas, porque le permiten adquirir una identidad,
establecer fuertes lazos de amistad, recursos para enfrentar situaciones
estresantes.
-
Tabaco:
Después del alcohol
la siguiente droga en importancia por número de consumidores es el tabaco:
uno de cada tres escolares se declara fumador habitual. El tabaco es una de
las drogas cuyo consumo está más extendido y que más problemas de salud
causa. La edad media de inicio en el consumo de tabaco son los 14 años.
Mayoritariamente el inicio se produce en el seno del grupo de amigos y se
asocia a la percepción simbólica del tránsito a la edad adulta. Destaca el
mayor consumo de tabaco durante el fin de semana. La pauta de consumo más
generalizada entre las personas que fuman es el consumo diario y dependiente.
Por ello, debemos considerar esta droga como una de las que con mayor
frecuencia produce dependencia. El mayor consumo los fines de semana muestra
la asociación entre tiempo de ocio y consumo de drogas, lo que indica la
necesidad promover hábitos saludables en la ocupación del tiempo libre.
-
Otras drogas:
Muchos son los niños
y jóvenes que en la actualidad prueban por primera vez la droga y muchos que
lo usan diariamente. Este es un problema que afecta todas las clases
sociales. El término droga se usa para nombrar a una serie de sustancias que
producen alteraciones y deterioro físico y mental creando dependencia en los
seres humanos.
La organización mundial de la salud (O.M.S.) define las drogas como:
«Una
sustancia (natural o química) que, introducida en un organismo vivo por
cualquier vía de administración (ingestión, inhalación, por vía intravenosa o
intramuscular), es capaz de actuar sobre el cerebro y producir un cambio en
las conductas de las personas debido a que modifica el estado psíquico
(experimentación de nuevas sensaciones) y tiene capacidad para generar
dependencia».
Existen muchos tipos de drogas pero las más comunes son el alcohol, tabaco,
cocaína, marihuana, alucinógenos e inhalantes.
Las causas del consumo de drogas son entre otros:
-Bajo nivel de autoestima: La falta de valoración en si mismo produce una
serie de problemas en el adolescente y puede conducir al consumo de drogas
como una forma de escape y darse más valor.
- Presión de grupo: Por lo general el adolescente se identifica con un grupo
de amigos, si él tiene autoestima baja pues se vera presionado a hacerlo.
- Curiosidad: Una característica propia de la adolescencia es la curiosidad
por ello es muy importante la orientación de los peligros que ocasionan su
uso.
- Problemas personales, familiares y sociales: Que pueden ser paulatinamente
abordados en los espacios de comunicación y reflexión propuestos.
Crecimiento del Niño: Adolescente (de 13 a 18
años)
¿Cuánto crecerá mi adolescente? La edad
entre los 13 y los 18 años se llama adolescencia. Durante este período, los
padres verán el mayor aumento en estatura y peso en su hijo. La adolescencia
es el período de crecimiento y cambios de la pubertad. Un adolescente puede
crecer varias pulgadas en varios meses, seguido de un período de crecimiento
muy lento, y después tener otro período de crecimiento repentino. Los cambios
de la pubertad (maduración sexual) pueden producirse gradualmente o pueden
hacerse visibles varias señales al mismo tiempo. Hay una gran variación en la
rapidez de los cambios que pueden ocurrir. Algunos adolescentes pueden
experimentar estas señales de madurez más temprano o más tarde que otros. A
continuación se indica el promedio para los adolescentes de 13 a 18 años de
edad:
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Aumento de crecimiento:
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Jovencitas (entre los 13 y los 18 años)
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Peso: de 68 a 110 libras
(entre 30,8 y 49,9 kilogramos).
Estatura: de 8,5 a 9,5 pulgadas (entre 0,21 y 0,24 metros).
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Varones (entre los 13 y los 18 años)
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Peso: de 76 a 118 libras
(entre 34,5 y 53,5 kilogramos).
Estatura: de 10,5 a 20 pulgadas (entre 0,26 y 0,50 metros).
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Cambios de la pubertad:
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Jovencitas:
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de 8 a 13 años de edad.
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Varones:
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de 9,5 a 14 años de edad.
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¿Qué cambios se producirán durante la pubertad?
La maduración sexual y otros cambios físicos que se producen durante
la pubertad son el resultado de cambios hormonales. A medida que el niño se
acerca a la pubertad, una glándula cerebral llamada glándula pituitaria
aumenta la secreción de una hormona llamada hormona foliculostimulante (su
sigla en inglés es FSH). Esta hormona causa efectos adicionales. En las
jovencitas, la FSH activa los ovarios para que comiencen a producir
estrógeno. En los varones, la FSH hace que se desarrolle el esperma. En los
varones es difícil saber exactamente cuándo se acerca la pubertad. Ocurren
algunos cambios, pero suceden gradualmente durante un período de tiempo en
lugar de ser un solo evento. Aunque cada adolescente varón es diferente, las
siguientes son las edades promedio en las que pueden ocurrir los cambios de
la pubertad:
·
Comienzo de la pubertad: de 9,5
a 14 años de edad.
·
Primer cambio puberal: aumento
del tamaño de los testículos.
·
Agrandamiento del pene:
comienza aproximadamente un año después de que los testículos comiencen a
agrandarse.
·
Aparición del vello púbico: 13
años y medio de edad.
·
Vello axilar y en la cara,
cambio de voz y acné: 15 años de edad
·
Emisiones nocturnas: 14 años de
edad.
Las jovencitas también experimentan la pubertad como una secuencia de
acontecimientos, pero sus cambios puberales normalmente empiezan antes que
los de los varones de la misma edad. Cada niña es diferente y puede pasar por
estos cambios de forma diferente. Las siguientes son las edades promedio en
las que se pueden producir los cambios de la pubertad:
·
Comienzo de la pubertad: de 8 a
13 años de edad.
·
Primer cambio puberal:
desarrollo de los senos.
·
Desarrollo del vello púbico:
poco después del desarrollo de los senos.
·
Vello axilar: 12 años de edad.
·
Periodos menstruales: de 10 a
16 años y medio de edad.
Hay fases específicas por las que pasan los niños y las niñas cuando
desarrollan las características sexuales secundarias (las características
físicas de los varones y las jovencitas que no están implicadas en la
reproducción, como los cambios en la voz, la forma del cuerpo, la
distribución del vello púbico y el vello facial). A continuación ofrecemos
una breve visión general de los cambios que se producen:
·
En los varones, el cambio
inicial de la pubertad es el agrandamiento del escroto y de los testículos.
En este momento, el pene no se agranda.
Luego, a medida que los testículos y el escroto se agrandan, el pene aumenta
de longitud.
Luego, el
pene continuará aumentando de tamaño y longitud.
·
En las niñas, el cambio inicial
de la pubertad es el desarrollo del brote de los senos, cuando el seno y el
pezón se elevan. La aureola (zona oscura de piel que rodea el pezón del seno)
aumenta de tamaño en este período. Los senos continúan creciendo. Con el
tiempo, los pezones y las aureolas se elevarán de nuevo, formando otra
proyección sobre los senos. En el
estado adulto, sólo el pezón permanece erecto.
·
El desarrollo del vello púbico
es similar para los varones y las jovencitas. El crecimiento inicial del
vello produce un vello suave y largo que crece únicamente en un área pequeña
alrededor de los genitales.
·
Este vello se vuelve más grueso
y oscuro a medida que se hace más denso.
El vello púbico acaba teniendo el aspecto del vello adulto, pero en un área
más pequeña. Puede extenderse a los muslos y algunas veces hacia el abdomen.
¿Qué cosas entiende mi adolescente?
Los años de la adolescencia traen muchos cambios, no sólo físicos sino
también mentales y sociales. Durante estos años los adolescentes aumentan su
capacidad de pensamiento abstracto y acaban haciendo planes y estableciendo
metas a largo plazo. Cada niño puede progresar de forma diferente y tener una
visión diferente del mundo. A continuación se describen algunas de las
capacidades que pueden estar presentes en su adolescente:
·
Desarrollo de la capacidad de
pensamiento abstracto.
·
Preocupación por la filosofía,
la política y los asuntos sociales.
·
Pensamiento
a largo plazo.
·
Establecer
metas.
·
Comparación
con sus compañeros.
A medida que el adolescente empieza a luchar por la independencia y el
control, se producen muchos cambios. Las siguientes son algunas de las
situaciones en las que su adolescente puede estar involucrado durante estos
años:
·
Desea independizarse de los
padres.
·
La influencia de sus compañeros
y su aceptación es muy importante.
·
Las relaciones hombre-mujer se
vuelven muy importantes.
·
Puede
estar enamorado.
·
Puede tener una relación con
compromiso a largo plazo.
Cómo ayudar al adolescente a desarrollarse socialmente:
Considere lo siguiente como formas de fomentar las capacidades
sociales del adolescente:
·
Anime a su adolescente a
aceptar nuevos desafíos.
·
Hable con su adolescente acerca
de no perder la objetividad de sí mismo en las relaciones de grupo.
·
Anime a su adolescente a hablar
con un adulto en el que confíe acerca de problemas o preocupaciones, incluso
si no es usted la persona que elige para hablar.
·
Discuta formas de controlar y
manejar el estrés.
La Educación Integral en la Formación Pastoral del
Adolescente
Autor: Catholic.net
Capítulo 3: El
adolescente de 13 - 14 años
Aspectos generales
de la psicología y la pedagogía en esta edad
El muchacho tiene ahora entre 13 y 14 años, en el segundo
año de sus estudios secundarios (octavo grado), y está iniciando la
adolescencia, que se manifiesta claramente en las diversas áreas de su
personalidad. Se aceleran los cambios fisiológicos y el desarrollo
psicológico en general. El adolescente se acercará a su formador si ve en él
algo que no encuentra ni en sí ni en los demás. El formador necesita
mostrarle que comprende su mundo y que participa de sus problemas, debe
conocer cómo piensa y cómo siente; pero debe, al mismo tiempo, mostrarse tal
como es: seguro de sí mismo, paciente, muy cercano a Dios y lleno de vida
espiritual, sin rebajarse o renunciar a su papel en ningún momento.
El formador, por tanto, debe ser el líder de los muchachos
más líderes en los diversos campos. De lo contrario, su labor se verá muy
frenada y reducida, o incluso neutralizada por caer en el terrible escollo de
enemistarse con estos muchachos por ser éstos, a veces, los más difíciles; lo
cual no significa que no sea exigente con ellos y que les deje hacer lo que
quieran. Debe, más bien, aprender a ganárselos y a encauzar positivamente su
liderazgo.
En esta etapa lo importante para el muchacho es la necesidad
de un guía, de un formador que sepa dar respuestas claras a sus dudas, que
sepa adelantarse a sus problemas, que le ayude a organizar bien cada jornada
de su vida (pues las consecuencias de la ociosidad no son nada
recomendables).
Al adolescente hay que pedirle compromisos concretos y
medibles: un propósito que esté fuera de su alcance nunca será cumplido. Por
el contrario, la fidelidad constante a los propósitos que les van presentando
le llevará a una mayor entrega, ya que es generoso cuando tiene a alguien que
le motiva constantemente. El adolescente -debido a su marcado egocentrismo intelectual y
psicológico, que en el anterior documento se denominó “egocentrismo
filosófísico”- empieza a hacer sus primeros juicios valorativos, espontáneos,
subjetivos y egocéntricos, en función de su insaciable afán de protagonismo.
Es muy necesario, por tanto, presentarle todos los contenidos formativos, las
motivaciones y las propuestas apostólicas como el auténtico modo de realizar
y desarrollar su voluntad de protagonismo, pero con la meta clara de
encauzarlo hacia el bien y la donación.
Aunque se cree grande, sabe que todavía no lo es y no se
entiende a sí mismo. En esta edad hay que saber "aguantarle", en un
continuo “tira y afloja”. Es la edad típica de la rebeldía externa, en la que
se queja por todo y gritar al adulto: "ya no soy un niño"; es el
"incomprendido". El formador debe ser firme pero sin cortar nunca
definitivamente, sabiendo siempre comprender y acoger. Debe darle
motivaciones contundentes (hechos más que argumentos), aunque parezca que no
las acepte o entienda, o que no está escuchando. Es importante, eso sí, no
entrar en discusión con él y menos públicamente: decirle las cosas claras y
dejarle reflexionando. Su inseguridad le obliga a
seguir dependiendo de un líder (se deja llevar fácilmente de los modelos que
le presentan los medios de comunicación). La opinión del líder aquí, muchas
veces, puede contar más que la de los padres o de los formadores sin
ascendiente. El
adolescente busca quedar bien delante de los demás, porque quiere ser
aceptado; detesta, por esto mismo, que lo dejen en ridículo. Su existencia se basa en un
espíritu práctico que busca a ultranza no complicarse la vida; por eso quiere
que antes de hacer una cosa le digan con detalle cómo hacerla, y se molesta
si los mayores no cumplen con lo prometido.
Es capaz de traicionar su conciencia con tal de ser
aceptado, pues le pesa mucho el respeto humano; se justifica continuamente.
Debido a su inseguridad se hace bastante susceptible y caviloso: piensa que
todos están hablando mal de él. Es un año en el que puede caer
definitivamente en un mal grupo de amigos, por eso hay que insistirle en lo
que significa la verdadera amistad.
El despertar de las pasiones es más fuerte y la sexualidad
se convierte en un problema ya para la mayoría. Por ello, es necesario estar
muy cercano al adolescente y atenderle con continuidad, para no perderlo. Se
debe tratar este tema con suma naturalidad y, a la vez, con mucha seriedad.
Hay que estimular y desarrollar en él los resortes que le ayuden a controlar
sus pasiones, y presentarle un gran ideal, ya que tiene una gran capacidad
para la generosidad. La frecuente recepción de los sacramentos es un elemento
clave para que pueda dominar sus pasiones.
Edad de la fantasía, tiende a huir de la realidad. Se siente
atraído por los grandes ideales aunque su actitud muchas veces no lo
demuestre. Por lo mismo, es muy necesario saber aprovechar este elemento, al
igual que su voluntad de protagonismo, para el apostolado: dándole
actividades concretas para realizar, responsabilidades o campañas para
organizar en el club para la primera etapa, etc. A veces es preferible que él
haga una cosa, aunque no esté muy bien, que el formador lo haga todo y el
muchacho se convierta en espectador pasivo.
Frente a su idealismo subjetivo, es bueno, por otra parte,
bajarle a la realidad con datos claros, impresiones atractivas, hechos de la
vida que le atañen. Por ello, es muy importante la observación por parte del
formador que debe conocer sus temas de conversación, dedicar tiempo para
escucharle, identificar sus intereses naturales, etc., de forma que su mundo
sea el que aparezca visualizado en todas las pláticas o motivaciones que le
dé el formador. En esta edad el adolescente empieza a
mostrar un cierto desinterés por lo espiritual, pues encuentra sensaciones
más intensas que le hacen replantearse toda su vida espiritual. Aquí es
fundamental presentarles la moral cristiana con una nueva visión: el
protagonismo de su vida. No hay que olvidar que en este momento muchos
definen su opción por Dios y el tipo de relación que tendrán con Él en el
futuro, aunque las consecuencias no se vean hasta después de varios años. Por
ello, al adolescente de esta etapa, es de vital importancia presentarle a
Cristo, además de su líder auténtico, como guía firme que lo llevará a puerto
seguro en medio de la tormenta por la que está atravesando.
I. Formación
Intelectual
Objetivos que se deben buscar:
1. Desarrollo de habilidades mentales:
se busca que el adolescente conozca la verdad objetiva de
forma serena, razonada y clara en los diversos contenidos y circunstancias; y
descubra en ello algo útil para desarrollar su auténtico protagonismo,
orientado al bien y al servicio a los demás. Para ello el formador debe
aprovechar su natural curiosidad para presentarle los contenidos de forma
novedosa, y para ayudarle a ser objetivo en sus juicios; ya que, por la edad
en la que se encuentra, todavía es muy subjetivo porque depende mucho de su
egocentrismo y le resulta difícil alcanzar una verdad objetiva. Su verdad se
basa en su parecer.
Formación Humana
Objetivos que se deben buscar:
1. Formación de la conciencia:
se busca que el adolescente comprenda que la amistad de
Cristo se corresponde con la fidelidad a la Voluntad de Dios, manifestada en
la ley de Dios, la conciencia y el director espiritual; y descubra el
verdadero sentido de la amistad, sepa distinguir los buenos de los malos
amigos y esté dispuesto a decir “no” al mal aunque le cueste. Pues, en esta
edad, experimenta una gran curiosidad por conocer la mentalidad del mundo,
para poder ser aceptado por el grupo, por el cual está dispuesto incluso a
traicionar, en ocasiones, su propia conciencia en cosas grandes y pequeñas.
“No me engañaré en mi fidelidad a Cristo”.
2. Formación de la voluntad:
se busca que el adolescente entienda lo que es una “pasión”
y su dinamismo propio, los sentimientos que provoca, la diferencia entre el
sentir y el consentir, que son normales y en sí no son malas, sino que
depende cómo las encauce con su conciencia y voluntad;
y aprenda a decir “no” a sus pasiones por medio de
sacrificios constantes y actos de superación, que, ofrecidos por amor a
Cristo, fortalecen su voluntad y su capacidad de lucha. Para ello el formador
debe ayudarle a fortalecer su voluntad con motivaciones positivas, sobre todo
el amor a Cristo, y estimulándole con modelos de vida; ya que, en esta edad,
experimenta un despertar de sus pasiones fuertes e intensas que son nuevas
para él y no sabe cómo encauzarlas, y por eso le suscitan tentaciones de ira,
de rencor, de rebeldía, de pereza, de impureza... “Soy yo que quien manda, no
mis pasiones”.
3. Formación del carácter:
se busca que el adolescente salga de su mundo por medio de
la donación a los demás, la caridad y el apostolado; que viva en clave de
misión. Ya que, en esta edad, el adolescente no sabe lo que quiere, muestra
una gran tendencia a quejarse de todo, es apático y perezoso; y, al
experimentar tantos cambios, se encierra en su mundo interno y se siente
incomprendido e inaceptado. Esta apatía lo lleva a no moverse por ningún
ideal y a dejarse llevar por un bien inmediato (rebeldía, impureza y pereza).
“Soy protagonista de la forja de un gran carácter y personalidad”.
4. Formación en las virtudes humanas:
se busca que el adolescente conozca e imite los ejemplo y
modelos de hombres virtuosos, sobre todo, en las virtudes que él más
necesita, como la caridad, la pureza, la obediencia, el espíritu de trabajo y
la auto convicción. Para ello el formador tiene que presentarle de modo
atractivo modelos de líderes que buscan el bien de los demás y de Dios; ya
que, en esta edad, el adolescente se puede volver cruel, encerrado en sí
mismo, perezoso, y adopta como modelos de comportamiento los encontrados en
los medios de comunicación y en el mundo que le rodea. “Lo que vale cuesta, y
la virtud es lo que más vale”.
5. Formación en el liderazgo:
se busca que el adolescente conozca el verdadero modelo de
líder y se decida a encarnarlo en su propia vida; y rechace a los falsos
líderes que presentan los medios de comunicación social, pues en realidad no
son sino esclavos de sus pasiones y de la apariencia. Puesto que, en esta
edad, el adolescente, al no saber lo que quiere, fácilmente sigue a un líder
negativo porque es el que llama más la atención. “Seré líder auténtico y me conquistaré a mí mismo y a los demás para Cristo”.
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